Plan de Gestión del Riesgo para el Manejo del Vertimiento

En el año 2010, a través del decreto 3930, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, actual Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, reglamentó la obtención de los permisos de vertimiento, especificando de forma puntual cuáles son los requisitos que las personas (naturales o jurídicas) interesadas en ejecutar actividades generadoras de aguas residuales, deben cumplir para que las autoridades ambientales les otorguen el permiso de descargarlas a un determinado cuerpo receptor (agua o suelo). Uno de dichos requisitos es el de elaborar un plan de gestión del riesgo para el manejo del vertimiento (PGRMV).

En esta norma se menciona de manera general que “dicho plan debe incluir el análisis del riesgo, medidas de prevención y mitigación, protocolos de emergencia y contingencia y programa de rehabilitación y recuperación”. Sin embargo, con el propósito de establecer clara y específicamente el contenido y las condiciones a considerar en la elaboración del PGRMV, en el año 2012, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) publicó los términos de referencia para su formulación, los cuales fueron adoptados mediante la Resolución 1514.

En ellos se determina que el contenido de un PGRMV debe abarcar la descripción de las actividades y procesos asociados al sistema de gestión del vertimiento, la caracterización del área de influencia (incluyendo una caracterización físico química y microbiológica de agua superficial, aguas arriba y aguas abajo del vertimiento, además de un muestreo de bentos, perifiton y fauna íctica), el proceso del conocimiento del riesgo, el proceso de reducción del riesgo, el proceso de manejo del desastre, el sistema de seguimiento y evaluación del PGRMV, su divulgación y los profesionales responsables de su formulación.

PGRMV Divulgacion

Las exigencias consignadas en estos términos son bastante amplias, en especial para lo concerniente a la caracterización del área de influencia. En este punto se solicita emplear información secundaria de carácter oficial, así como levantar información primaria relacionada con diferentes aspectos de los componentes ambientales (monitoreos fisicoquímicos, microbiológicos y bacteriológicos de cuerpos de agua, censo de usuarios del agua, caracterización físico química del suelo, entre otros).

No obstante, es de resaltar que conforme a lo mencionado en los mismos términos, éstos “tienen un carácter genérico y en consecuencia deben ser adaptados a las particularidades del sistema de gestión del vertimiento, así como a las características ambientales del área de influencia donde se pretende desarrollar”. Lo anterior significa que dependiendo de diferentes factores como: el origen del agua residual, el caudal y la duración de la descarga, el cuerpo receptor del vertimiento, entre otros; debe acotarse el alcance de los distintos apartes del PGRMV, con el propósito de abordarlos de forma lógica y coherente, siempre comprendiendo la finalidad del plan de gestión.

Por otra parte, en los términos de referencia se hace énfasis en la necesidad de elaborar mapas a una “escala representativa a la magnitud del proyecto y a la cantidad y calidad de la información”. Esta situación supone un reto, ya que lo por lo general existe una gran cantidad de información oficial a grandes escalas (regional), pero muy escasa a pequeñas escalas (local).

Estas singularidades presentadas obligan a que la formulación de un PGRMV sea abordada por profesionales con conocimientos y experiencia suficientes, y con sólidos criterios técnicos que les permitan manejar (obtener, procesar y analizar) la información de tal manera que el producto resultante conste de coherencia lógica, pertinencia y aplicabilidad.